Hoy día, y por desgracia desde hace décadas, se nos está intentando vender el aborto (entiéndase el aborto provocado, no así el aborto natural) como “un derecho de la mujer”, e incluso endulzarlo con nombres como “interrupción voluntaria del embarazo”.

Por lo visto, para justificar el aborto, muchos se escudan en afirmaciones como “es que hasta las X semanas no es un ser humano”, algunos son incluso más descarados y pretenden que “hasta que no nace no es un ser humano”. Estas afirmaciones, ¿tienen algún fundamento?

Pongamos por caso: un bebé nace un día determinado. Según algunos defensores del aborto, “ahora que ha nacido es humano, pero no lo era unos minutos antes”. Entonces, ¿lo que te da la condición de ser humano es el hecho de haber salido del vientre materno? Si ese bebé tenía el mismo cuerpo unos minutos antes de nacer que justo al acabar de nacer, ¿si está dentro del vientre materno no es un ser humano y si está fuera sí lo es? Vemos que no tiene sentido alguno. Por tanto, esa afirmación de que “es humano  solamente el momento que nace pero no antes” es sencillamente falsa.

Teniendo entonces que el bebé dentro del vientre materno era humano tanto al nacer como unos minutos antes del parto, ¿a partir de qué momento del embarazo se considera que es un ser humano? Si lo era unos minutos antes de dar la madre a luz, lo era unas horas antes. Si lo era unas horas antes, lo era las horas anteriores a esas horas, y así nos remontaríamos a un día atrás, otro día atrás… semanas y meses atrás. Vale, y entonces, ¿cuándo se considera que es un ser humano? La ciencia demuestra que lo es en el instante mismo en que el óvulo es fecundado por el espermatozoide. Al principio es una sola célula, un cigoto, pero ya contiene tanto los genes del padre como los de la madre; posteriormente, irá teniendo lugar el desarrollo embrionario del nuevo ser humano. Es cierto que algunos ponen en duda que el ser humano sea humano en el instante de la fecundación, y puede que simplemente digan “es que no está tan claro”. Pues, como bien decía el Padre Jorge Loring, que en paz descanse (sacerdote y científico, dicho sea de paso, para que luego digan que la Iglesia Católica se opone a la ciencia), ni en caso de duda se puede legitimar el aborto. Él ponía un ejemplo: si te dan una caja cerrada, diciéndote que contiene un gato muerto, para que la tires al mar, y tú tienes la más leve sospecha de que dentro de esa caja podría haber un niño vivo, si no sales de la duda y, sin abrirla, arrojas al océano la caja, y resulta que dentro de esa caja había un niño vivo, te conviertes en un asesino. Pues con el aborto pasa exactamente esto: está demostrado científicamente que el ser humano es humano desde el instante de la fecundación, pero ni en caso de duda de que así sea se puede tolerar el aborto. Afirma el genetista Jerome Lejeune que “el embrión humano es un ser humano de pleno derecho”. También ha escrito: “Esta primera célula, o sea el resultado de la fecundación, va a empezar a dividirse en dos, cuatro, ocho, dieciséis, treinta y dos, sesenta y cuatro, y se va a convertir en un pequeño muro que se alojará en la pared del útero materno. Siendo extremamente minúsculo y midiendo un milímetro y medio de talla, es ya un ser humano…El corazón humano se anima al vigésimo primer día aproximadamente y, al mes, siendo su talla la de un grano de trigo, están ya todos sus órganos esbozados: su cabeza, su tronco, los brazos, las piernas”. Es decir, desde el principio esa vida humana está dirigiendo todo el proceso que va a terminar en el nacimiento.

Por lo tanto, si el asesinato a una persona (sea un niño, un adolescente, un adulto o un anciano) es algo completamente abominable (aunque se tratara de un criminal convicto), con muchísima mayor razón es un acto macabro y cruel asesinar a un ser humano dentro del vientre materno. ¿Por qué? Por la simple y sencilla razón de que es un ser totalmente inocente y totalmente indefenso. No tiene posibilidad de defenderse, y si tú lo matas, automáticamente te conviertes en un criminal ruin y sin escrúpulos. Muy mal está matar a quien tiene posibilidad de defenderse, muchísimo peor está hacerlo con quien no tiene esa posibilidad.

Claro, muchos dirán “es que eso de estar en contra del aborto es de católicos retrógrados, la Iglesia Católica lo prohíbe, porque no quiere que seamos libres“. Y una porra frita, señores. Claro que la Iglesia Católica condena el aborto, pero no “porque quiera coartarnos la libertad” (para coartarnos la libertad, ya tenemos a ciertos políticos que elaboran leyes cada vez más absurdas e injustas), sino porque la Iglesia Católica siempre se posiciona del lado del más débil, del más desfavorecido. Tan deleznable es el crimen del aborto que, si ya la Iglesia Católica tipifica el homicidio voluntario como uno de los pecados que claman al Cielo (por su extrema gravedad), con muchísima mayor razón el aborto (que es el homicidio voluntario de no nacidos) está dentro de esa categoría; puede afirmarse que el aborto es un pecado muy grave que clama al Cielo. La sangre de los niños no nacidos que ha sido vilmente derramada en los hospitales y clínicas abortistas clama justicia a Dios. Yo siempre digo que el aborto es sencillamente un sacrificio ofrecido a Satanás. Hace algunos años vi imágenes de un aborto, y además leí sobre los distintos procedimientos (a cual más retorcido y perverso) y sólo se me ocurría un calificativo para ese crimen: satánico. Porque eso es el aborto, uno de los crímenes más satánicos que el ser humano puede perpetrar (que es el peor de los calificativos que se me pueden ocurrir). Y si una sociedad anestesiada acepta este demoníaco crimen, que es sin duda el peor atentado contra la vida humana que existe, no nos sorprenda que luego se legalicen monstruosidades como la eutanasia, la imposición de la ideología de género bajo amenaza de multa (una tremenda injusticia, pues las ideas jamás deben imponerse), el tráfico de armas, el tráfico de drogas, la pornografía, la prostitución, la clonación humana, la gestación subrogada, etc.

Y no solamente los católicos estamos en contra del aborto, también hay ateos que lo están. Os sugiero que echéis un ojo a este enlace (fijaos, de un foro comunista, y eso que no comulgo con el comunismo, pero para que veáis que la defensa de la vida desde la fecundación no es algo exclusivo de los católicos):

http://www.forocomunista.com/t22440-ateos-contra-el-aborto

En líneas generales: el aborto, además de ser un satánico crimen contra un humano nonato, es un atentado contra la naturaleza maternal de la mujer. Es verdad que no todas las mujeres están llamadas a ser madres, pero la maternidad es uno de los atributos femeninos y el aborto es un atentado inaceptable contra la maternidad, que causa un sinfín de secuelas fisiológicas y psicológicas en la mujer. Recomiendo mirar este enlace para más información:

http://www.embarazoinesperado.com/consecuencias.htm

 

¿Y en caso de violación?

Éste es uno de los muchos supuestos que plantean los abortistas para tratar de defender su postura. En caso de violación, a quien habría que castigar severamente es al violador, no a la criatura. Es más, si se legaliza el aborto para caso de violación, ya se da más vía libre a los pervertidos sexuales para seguir cometiendo violaciones. Por supuesto que la violación es uno de los más detestables crímenes, pero no os creáis que una mujer que ha sufrido una agresión sexual por parte de un depravado va a sentirse más aliviada si es abortada la criatura de su vientre; todo lo contrario, es añadirle al horrible trauma de la violación otro trauma aún peor, el de haber matado a su hijo. ¿Qué culpa tendrá la criatura de que su padre sea un depravado y un enfermo mental? ¡Que castiguen con la prisión de máxima seguridad al violador y no con la pena de muerte al hijo!

No hay más que ver el horrible caso del “monstruo de Amstetten”, Jozef Fritzl, un enfermo mental de Amstetten (un pueblo de Austria), un depravado que violó a su hija durante 24 años y de cuyos incestos ella tuvo varios hijos. Pese a que el padre de ellos fuera este sujeto (por no ponerle un calificativo peor), ella afirmó que quería mucho a sus hijos, pese al infierno que tuvo que pasar esta pobre mujer.

Por supuesto que la violación es un crimen abominable e inaceptable, pero no debe ser en ningún caso motivo para la legalización del aborto. En ningún caso.

 

¿Y en caso de malformaciones en la criatura?

¿Acaso solamente tienen derecho a vivir los sanos y los fuertes? ¿Acaso las personas con síndrome de Down u otras malformaciones no tienen derecho a vivir? ¿Qué planteamiento hitleriano es ése? Es tremendamente INJUSTO pretender impedir a un niño nacer por el hecho de tener malformaciones. Para el caso de personas con síndrome de Down, os puedo decir que son mucho más felices de lo que nos imaginamos, porque si algo les caracteriza es la sencillez. Sobre otros síndromes no puedo opinar, pero, de la misma manera, ninguna malformación es motivo alguno para abortar. NINGUNA. Y abortar a un embrión o feto solamente por malformaciones es propio de regímenes nazis.

¿Por qué nos intentan vender que “el aborto es un derecho”?

Hay multitud de razones, a cual más injusta y desordenada.

Por un lado, vivimos en una sociedad en la que se exalta el erotismo y el placer sexual por encima de todo. Con esto no quiero decir que el acto conyugal sea malo, en absoluto. El coito es algo bueno cuando se vive dentro de su contexto, esto es, dentro del matrimonio, pues es la más bella expresión del amor entre el esposo y la esposa, y que tiene como fruto de ese amor la procreación (pues los hijos son fruto de esa hermosa expresión de amor entre el esposo y la esposa). Lo malo es sacarlo de su contexto y que tenga como fin último el mero placer y no la entrega amorosa mutua y la procreación. Y es aquí cuando surgen los problemas. Un chico se acuesta con una chica y ella se queda embarazada. Claro, ellos querían su momento de “gustirrinín”, se han dejado llevar por la mera búsqueda de placer, por “un simple calentón”, pero, llegado el momento de tener que hacerse cargo de un hijo se echan las manos a la cabeza (ya sea porque ninguno quiere que ni sus respectivos padres ni la gente de su entorno se entere, o por mero egoísmo, o porque “tener un hijo me va a truncar mi carrera profesional”, o porque no están capacitados para la crianza del niño). ¿Qué “solución” ofrece la sociedad (lo entrecomillo porque NO ES UNA SOLUCIÓN)? “Aborta y a otra cosa, mariposa”. ¡Pues eso es una abominación! No solamente ha habido un desorden en el uso del coito (ya fuera dentro del matrimonio o fuera de él, pues incluso dentro del matrimonio, el coito practicado por la sola búsqueda de placer se convierte en algo desordenado), sino que encima no quieren asumir las consecuencias y ¡pretenden que la “solución” sea asesinar a la criatura en el vientre de la madre!. La solución no es en ningún caso el aborto, sino ofrecer ayudas a ambos para la crianza del niño (o bien que los respectivos padres de ambos les ayuden en dicha crianza) o, en caso de que eso no sea posible, darlo en adopción.

Por otro lado, hay multitud de empresas y negocios que se lucran con este satánico crimen. Eso si cabe me parece mucho más deleznable que lo anterior. Se aprovechan de situaciones como las anteriormente mencionadas para, arrancando al niño del vientre materno y arrojando sus restos mortales al cubo de la basura, cobrar una ingente suma y así poder hacer caja. ¡Ese dinero es dinero maldito, dinero putrefacto! ¡Dinero manchado con la sangre de un inocente vilmente asesinado en el vientre materno! ¡Ese dinero no debe sino ser destruido y arrojado al fuego, pues es dinero negro, dinero contaminado! Es abominable ver cómo a muchos que se lucran con este diabólico crimen no les interesa que se sepa la verdad sobre el aborto, pues ello haría peligrar su lucrativo negocio. Pues sobre su conciencia quedará, ellos serán igualmente responsables de la sangre de todos los niños que han sido asesinados en sus hospitales y clínicas en lugar de haber nacido, y esa sangre inocente clama justicia a Dios contra quienes se lucran de este diabólico negocio. Yo me pregunto, los que se lucran con esto, ¿son capaces de dormir tranquilos?

¿Y los médicos? ¿No es acaso su trabajo preservar la vida de las personas en lugar de arrancarla? ¡Un médico JAMÁS debería practicar un aborto! Ni aun cuando le obligaran bajo amenaza de despido, pues más vale ir al Cielo habiendo sido despedido  por negarse a practicar un aborto, que ser arrojado a la Gehenna habiendo tenido estabilidad laboral por haber practicado un solo aborto.

CONCLUSIÓN

El aborto es un crimen tan deleznable que una sociedad civilizada no debe tolerarlo bajo ningún concepto. Decía el Padre Jorge Loring que llegará un día en que este crimen sea completamente ilegalizado (Dios quiera que así sea), y que a nuestra generación la tacharán de generación asesina y genocida por haber tolerado el asesinato de inocentes.

 

 

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